Se estima que siete millones de personas en Europa son autistas, 500.000 de las cuales residen en nuestro país. A menudo se las describe como personas con una “discapacidad invisible”, pero las barreras a las que se enfrentan son muy reales: discriminación en todos los ámbitos de la vida, falta de apoyos adecuados, servicios inaccesibles, prejuicios… Con demasiada frecuencia, las personas autistas siguen sin ser vistas, sin ser escuchadas y sin ser tenidas en cuenta en las políticas y prácticas a nivel europeo, nacional y regional.
Por ello, este 2026 seguimos reclamando junto a Autismo Europa que las personas autistas sean vistas y reconocidas como titulares de derechos, ciudadanas y contribuyentes. Es decir, que las personas encargadas de la toma de decisiones políticas tengan en cuenta sus prioridades en la siguiente fase de la Estrategia Europea sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Ser visibles significa:
- Ser reconocidas como expertas en nuestras propias vidas.
- Estar representadas de manera veraz y respetuosa, y ser comprendidas y escuchadas
en todos los ámbitos de la sociedad. - Poder vivir en comunidad con elección, dignidad y apoyos.
- Tener las mismas oportunidades para aprender y trabajar.
- Acceder a los servicios y participar en igualdad de condiciones en toda Europa.
En este sentido, junto a Autismo Europa, reclamamos:
- Contar con las personas autistas:
- Mayor sensibilización y lucha contra la desinformación
- Apoyos a lo largo de todo el ciclo vital
- Apoyos en educación y empleo
- Promoción de la accesibilidad y la movilidad
Desde Autismo Europa y Autismo España instamos a los decisores políticos a nivel europeo, nacional y regional a actuar y trabajar con las personas autistas y las organizaciones que las representan, para garantizar que nadie se quede atrás.
Porque las personas autistas no deben ser invisibles. Tienen derecho a ser reconocidas, valoradas y apoyadas en todos los aspectos de la vida. Y esa visibilidad debe traducirse en derechos, recursos y cambios reales en la vida de las personas.
La ciudadanía debe conocer y comprender la singularidad del autismo y su amplia variabilidad, desterrando los mitos que persisten. Se necesita más información, menos juicios y más apoyos para construir una sociedad en la que las personas con autismo puedan participar en igualdad de condiciones y con las mismas oportunidades. Es
hora de actuar.
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